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Testimonio de Nuestro PastorTESTIMONIO: Me llamo Manuel y nací el 16 de Febrero de 1936 en Villaformán, Trabada (Lugo), en un hogar católico, pero poco profesante. Mis padres, emigrantes, vivieron en Cuba donde nació mi hermana. Vinieron a visitar a mi familia en Galicia, donde prolongaron su estancia. Era el tiempo de La República. Mi padre estuvo metido en la política, llegando a ser alcalde en Trabada, aunque por poco tiempo. Comenzó la Guerra Civil y a mi padre le perseguía la Falange y la Guardia Civil. Tuvo que estar oculto 3 años en los bosques y casas de los amigos. Al final de la guerra, mi padre se presentó a las autoridades; él no había hecho nada malo. Solo tuvo que estar 3 meses en prisión y lo sacó un sacerdote pariente. Una vez en libertad era molestado con frecuencia por la Guardia Civil. Así que yo nací en unos momentos de grandes crisis en la familia. Sólo tenía 6 meses cuando comenzó la Guerra Civil y la fe en Dios había menguado en el hogar por el mal estado de la Iglesia Católica; hablaban en nombre de Dios y estaban metidos en política y algunos cometían grandes atrocidades. Fui criado en un ambiente lleno de dudas acerca de la existencia de Dios. Asistía a misa y catecismo, pero me encontraba vacío. Las dudas me invadían. En el año 1948, cuando yo tenía 12 años, mis padres decidieron venir a vivir a la ciudad de A Coruña, para no ser molestados mas por la Guardia Civil y vivir en paz. Esto me molestó; dejar a mis amigos e ir a vivir a un lugar donde no conocía a nadie. Pero las cosas salieron como yo no esperaba. Vivimos en la calle "Varela Silvare", y en la casa había un niño que me dijo <<te voy a presentar a todos mis amigos y les voy a decir que eres mi primo, y así t van a respetar más>>. Y así fue.
Nos invitó a asistir a los cultos, y fueron mis padres a la iglesia "independencia" nº13, 1º. Yo no quise ir. Las dudas seguían. Además tenía la influencia de las enseñanzas del colegio que decían que los protestantes eran herejes. La hermana Josefa siguió visitándonos. Nos notificó que en el mes de Febrero abrieron un local en la calle "San José" nº 16, y me invitó a asistir a la Escuela Dominical donde había algunos niños de se explicaba la Biblia. Yo le dije que iría, para librarme de ella, pero en mi corazón dije "no voy a ese lugar". El Domingo pasé por la "calle de la Torre" y miré hacia la calle San José por si me veía y escaparme de ella. La hermana Josefa no perdió la paciencia a pesar de que no asistíamos a los cultos. Siguió visitándonos y hablándonos con mucho amor. En una visita, nos habló de una campaña que tendrían en el mes de Mayo con un misionero americano que trabajaba en Cuba; Hugo Jeter. Mi madre se animó a hablarle de Cuba, pensando si conocería a la familia que vivía allí. Comenzó la campaña y toda la familia asistimos. Yo fui porque mi madre me obligó y fui con rebeldía. Todo esto cambió al entrar ya en el local. El amor que me mostraron los hermanos, la explicación de la Biblia impactó mi corazón. No era lo que yo pensaba antes, sino algo diferente que jamás había escuchado. Cuando llegó la invitación para aceptar al señor, mis padres y hermana lo hicieron. Yo aún seguía con indecisiones. Pero antes de terminar la Campaña, acepté a Jesús. La paz vino a nuestro hogar, la de Dios y de las autoridades. Jamás volvimos a ser molestados. El día 15 de Agosto de 1949, mis padres y hermana fueron bautizados en agua. Yo esperé más tiempo; el 3 de Septiembre de 1950 di testimonio bajando a la Playa "Paraíso Grande". Tras 3 años fui bautizado con el Bautismo del Espíritu Santo. Eran tiempos difíciles de persecución y oposición
sobre todo por la iglesia Católica. Muchas veces nos tiraban piedras a
las puertas del templo. En ocasiones, nos echaron petardos. Recuerdo
cuando una vez me me escupieron y me cayó sobre la cabeza. Cuando íbamos
por la calle, nos insultaban diciendo << ¡ Protestantes, viva la
virgen!>>. Nos trataban como sectarios pero en medio de ese ambiente,
Dios se manifestaba poderosamente salvando almas.
En mi caso, el Señor me libró; hablé con el capitán de la compañía, aunque no fue muy fácil convencerlo. En vista de mi decisión firme de no hacerlo, me dijo que en el momento de la misa no estuviera presente, y cuando fuera la jura de bandera me incorporara (este acto militar de rendir armas, hoy está suspendido). En el período de instrucción militar, en los momentos de descanso, venían jefes y soldados a preguntar de la Biblia y de la religión evangélica y se juntaban en grandes grupos. Fue un tiempo precioso para hablar del amor de Dios. Al terminar el servicio militar, le regalé a un Brigada un Nuevo Testamento. Al tomarlo, comenzó a llorar y me dijo:"Esto me recuerda cuando asistí de niño al a Escuela Dominical en Ribeira".
El 7 de Octubre de 1961, fue nuestro enlace matrimonial. El Señor nos ha dado 4 hijos, aunque ese modelo de familia que habíamos imaginado no se ha cumplido en su totalidad, seguimos orando y confiando en las promesas del Señor de que un día todos ellos le entregarán sus vidas En el año 1970, comienza otra etapa importante de nuestra vida, ya que tomamos la responsabilidad de hacernos cargo de la iglesia de A Coruña para dirigirla como pastores. La iglesia donde nacimos espiritualmente y crecimos pues es nuestro hogar. Queremos transmitir por este testimonio que si llegamos a ser pastores es porque Dios nos ha puesto ahí, no porque nosotros lo deseáramos. Como cristianos vivimos siempre cerca del liderazgo. Sabíamos de la responsabilidad y problemas que hay que enfrentar y por eso no lo deseábamos. Pero Dios nos habló para tomar esa responsabilidad. Si el Señor llama hay que obedecer y respondimos al llamado y decimos como el Apóstol Pablo << ¡Ay de mí si no anunciase el evangelio ! >> Durante los muchos años que han transcurrido, no todas las cosas han sido fáciles humanamente, pero podemos testificar que Dios vive y estuvo presente y nos ha guardado y dirigido. Las promesas del Señor se van cumpliendo paso a paso. El que comenzó la buena obra la perfeccionará y glorificamos al Señor Jesús por el fruto de esa cosecha. << Los que sembraron son lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla. Mas volverá a venir con regocijo trayendo sus gavillas >> (Salmo 126:5-6)
Que Dios le Bendiga.
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Este sitio se actualizó por última vez el 18-06-2011 |
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